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La firma

La tercera revolución industrial europea

 






Javier Cañizares Garamendi
Responsable técnico del Sector Aeroespacial de Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA)

 

 

 

En los últimos meses, en Europa se está deliberando a alto nivel de muchos asuntos relevantes, ya que entramos en un nuevo marco financiero plurianual 2014–2020. Evidentemente, el apartado de los presupuestos es lo más llamativo y lo que más se comenta en los medios de comunicación. Pero existen otras cuestiones temáticas y políticas que afectarán mucho al desarrollo y ejecución de estos presupuestos. Por ejemplo, la Comisión Europea hizo pública el pasado octubre una Comunicación al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones titulada “Una industria europea más fuerte para el crecimiento y la recuperación económica”, que actualiza la Comunicación sobre Política Industrial. Se plantea en términos de que Europa necesita una tercera revolución industrial, con la que invertir la tendencia al declive de su industria, que ha registrado una producción un 10% inferior debido a la crisis y se han perdido cerca de tres millones de empleos. El objetivo marcado es que la industria europea, que en 2011 supuso un 16% del PIB, suba hasta el 20% en 2020. La Comisión afirma que reforzar la política industrial pasa por invertir en innovación (los resultados de investigación deben llegar de mejor manera a la industria), por mejorar las condiciones de mercado (interior y exterior), por la mejora del acceso a la financiación y a los mercados de capitales (en especial para las PYMEs), y por reforzar el capital humano (crear empleo, y mejorar la capacitación de los trabajadores).

El sector aeronáutico europeo cuenta con un apoyo político grande y se considera estratégico, al igual que pueda ser el espacial, el del automóvil, el químico o el farmacéutico. De hecho, las industrias de tecnología alta y medio-alta de los sectores estratégicos son las que están liderando la marcha del sector, al crecer un 25% más desde el primer cuatrimestre de 2005, mientras que las de bajo nivel tecnológico han decrecido un 6% en el mismo periodo (fuente, EUROSTAT). También es significativo que la caída de la producción ha sido la mitad en las de alta tecnología que en las menos tecnológicas. Las empresas aeroespaciales lideran la tasa anual de crecimiento en el periodo 2005-2011 con un 5% anual, por delante de las farmacéuticas (3,2%), informática y electrónica (3%), frente a la media de las menos tecnológicas que han decrecido un 6% de media anual.

En la Comunicación, la Comisión Europea propone concentrar conjuntamente la inversión y la innovación en seis líneas prioritarias de actuación: tecnologías avanzadas de fabricación, tecnologías facilitadoras esenciales, bioproductos, política industrial y de la construcción y materias primas sostenibles, vehículos limpios y redes inteligentes. Espera que las políticas nacionales y regionales se coordinen, y que la industria europea también lo haga y comprometa esfuerzos de inversión. Además, los detalles que pueda contener el Horizonte 2020 vendrán marcados por esta política industrial, sobre todo en lo que se refiere a grandes proyectos y Asociaciones Público-Privadas (APP), que afecta y mucho al sector aeroespacial. También se invita a los Estados miembros y a las regiones a que pongan en marcha estrategias de investigación e innovación en pro de una especialización inteligente.

Como conclusión, vemos que el sector aeroespacial se ve reflejado en la Comunicación aunque no se mencione ninguno en concreto (sólo tecnologías horizontales), y que se quiere poner la mayor parte del esfuerzo industrial en las empresas de mayor tecnología, que se van a promover herramientas de financiación adecuadas, se va a facilitar la  apertura del mercado internacional (fuera de Europa), y se promoverá la creación de empleo y de capacitación adecuada. Como siempre, habrá que confiar en que estas políticas planteadas a nivel europeo se coordinen con las nacionales y con las autonómicas en nuestro caso, que no perdamos la oportunidad de reflejar en la estrategia de especialización inteligente la realidad y el futuro del sector aeronáutico andaluz, y que los instrumentos financieros que se proponen lleguen pronto a las empresas.