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La firma

El papel de la Historia






Juan Antonio Guerrero
Escritor y miembro del Instituto de Historia y Cultura Aeronáutica del Ejército del Aire

 

 

 

 

En los afortunadamente ya lejanos días de la Segunda Guerra Mundial, la Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos solía dar una función clave, aunque secundaria, a sus bombarderos a punto de ser dados de baja. Pintados de forma llamativa, con rayas, bandas y hasta grandes lunares en colores estridentes y de fuerte contraste visual -rojo, blanco, amarillo, verde, etc.- estos aviones solían despegar en primer lugar antes de las grandes incursiones masivas sobre territorio enemigo y se situaban a media altura en el rumbo marcado para la densa formación que iba constituyéndose a su alrededor gracias a su fácil y gran visibilidad. Una vez que todos los participantes en la misión habían ocupado su puesto a la perfección en las apretadas “combat box”, los “assembly ship” rompían la formación y, con un saludo a sus camaradas, emprendían el regreso a tierra.


Tal debería ser, desde mi punto de vista, el papel de la Historia de nuestra industria aeronáutica, servir como “assembly ship” de referencia para que las empresas y personas, conscientes de los logros y de los errores cometidos, utilicen ese conocimiento para evitar repeticiones, emular aciertos y encontrar su lugar en la “gran formación” que es el sector, siguiendo el curso más adecuado.

No se trata, claro está, de que nuestros ejecutivos y dirigentes, los consejos de administración de las empresas del sector y hasta los políticos tengan que aprenderse de cabo a rabo una historia de la que, en muchas ocasiones, ya han sido protagonistas. Se trata más bien de que quienes tienen puestos de responsabilidad encuentren, en una ya larga trayectoria que tuvo sus orígenes en las plácidas aguas de la bahía de Cádiz y en la soleada dehesa sevillana de Tablada, hechos, fracasos o incluso ejemplos de soluciones que puedan ser tomadas como referencia, instrumentos de ayuda o tema de reflexión antes de la toma de decisiones, especialmente las de tipo estratégico.

Y para ello es importante perseverar en la divulgación de nuestra historia aeronáutica en general y de la industrial en particular, una tarea, bien lo se, es a veces considerada como algo anecdótico, como si los pasos ya dados, los éxitos y los fracasos de quienes nos precedieron no hubiesen tenido la menor trascendencia en lo que nos sucede en el día a día.

Como alguien que dedica gran parte de sus esfuerzos a ampliar el conocimiento de esa herencia humana, cultural y tecnológica que es la Historia de la Aviación, no puedo más que lamentar el injusto olvido que tales asuntos sufren con  demasiada frecuencia. Y no sólo por los medios de comunicación y lo que llamamos “la sociedad civil”. Lo más doloroso es cuando esa amnesia, esa postergación de nuestro pasado, se produce entre los profesionales de la aeronáutica.

Si el Sector Aeroespacial de Andalucía está ahora donde se encuentra, es necesario recordar que no es sólo por el excelente trabajo que tantos llevan a cabo ni por las gestiones de otras muchas personas de la más alta cualificación. No es un éxito reciente, de ayer o de hoy mismo. Es el resultado de un esfuerzo colectivo y continuado, de muchas generaciones de profesionales que nos precedieron el que ha situado en esta línea de partida a todos cuantos hoy lo disfrutan y continúan.

O por decirlo en palabras más hermosas, las del poeta malagueño José Moreno Villa, “no vinimos acá, nos trajeron las ondas”.