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La firma

La estrategia del sector aeronáutico para la próxima década

 

 

 

 

 

Adolfo Menéndez
Presidente de TEDAE, Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio

 

 

 

 

Un avión es un sistema complejo cuyo ciclo completo solo están preparados  para abordar los países tecnológicamente muy capacitados. España es, afortunadamente, uno de ellos, de los pocos. Podemos sentirnos legítimamente orgullosos de ello, porque no es fruto de la casualidad, si no del empuje compartido y entusiasta de nuestras empresas para desarrollar tecnologías innovadoras, garantizar un diseño, una fabricación y un mantenimiento fiables, y satisfacer las más altas exigencias de calidad y certificación.

El sector aeronáutico hace prosperar a las naciones, no me cansaré de insistir en ello. Es un verdadero acelerador económico que ha duplicado su aportación al PIB industrial durante los años de crisis y realiza el 6% del gasto total en innovación tecnológica que se hace en España.

Un sector tan dinámico como el aeronáutico, cuya contribución al PIB industrial español es del 4,5 %,  sabe que tiene que adelantarse constantemente al futuro si quiere consolidar su crecimiento y mantener su competitividad.

Como presidente de TEDAE he tenido la satisfacción de presentar muy recientemente la Guía Estratégica del Sector Aeronáutico 2015–2025, una iniciativa para fortalecer nuestra base tecnológica e industrial en los próximos diez años a través del esfuerzo público-privado. La complejidad tecnológica de los proyectos aeronáuticos los hace difícilmente  accesibles para una industria que no vaya acompañada en la aventura por su Administración, acompasada con sus instituciones públicas con competencia en la materia. Tal y como lo hacen los países cuyas industrias compiten con las nuestras en la primera división mundial.

Los objetivos de la Guía Estratégica del Sector Aeronáutico 2015–2025 son ambiciosos: duplicar la facturación hasta alcanzar  el 1% del PIB en 2025, aumentar la capacidad de fabricación de componentes en materiales compuestos, aumentar las capacidades de integración, fortalecer el tejido industrial, consolidar el peso de las exportaciones respecto a la facturación en el 80%,  reforzar las capacidades tecnológicas, mejorar la coordinación de los actores del ámbito aeronáutico, igualar nuestra productividad a la europea, ayudar a la competitividad de los procesos de producción y al desarrollo de áreas tecnológicas para ser tenidos en cuenta en futuros programas.

La Guía señala como ámbitos de actuación prioritarios la formación, el medio ambiente, la I+D+i, la competitividad y la cadena de suministro. Y se subraya especialmente la conveniencia de un nuevo esquema de gestión, cuyo elemento clave será un Foro que integre a los diversos departamentos de la Administración con competencias aeronáuticas y a la industria. Un Foro de diálogo con la misión primordial de elaborar una estrategia que supere la limitada duración de las legislaturas proyectándose en una visión estratégica a largo plazo, que debata sobre todo aquello que afecte a la competitividad de nuestras industrias y que coordine en España las iniciativas relacionadas con el desarrollo de productos y la I+D+i.

Las empresas integradas en TEDAE han recibido esta Guía con ilusión. Comparten sus objetivos y el ambicioso, pero realista, plan de actuación orientado a dotarse en el futuro de más capacidades tecnológicas y una cadena de  valor más eficiente, y  que parte de la premisa de considerar el sector aeronáutico prioritario para nuestra economía. No puede haber duda de que un sector que facturó 7.600 millones de euros en 2014 y generó más de 40.000 empleos estables y de alta cualificación es prioritario para nuestra economía. Las empresas aeronáuticas necesitan del firme apoyo de las instituciones públicas que, como hacen los otros países que cuentan con una industria aeronáutica fuerte, dote a la industria de herramientas para competir en igualdad de condiciones en el mercado global y mantener su posición como potencia mundial.

Un apoyo decidido de la Administración a la permanente necesidad de inversión en I+D+i de estas industrias, si quieren mejorar su competitividad en los tres sectores del mercado (célula, propulsión y equipos y sistemas). Estar presente en los proyectos punteros, frente a la competencia de los países que se están incorporando en estos años al sector, exige a nuestras empresas  un esfuerzo enorme en I+D+i.

En lo que respecta a la I+D, destinada a especializarse tecnológicamente a distintas regiones europeas, se recomienda la coordinación con las Comunidades Autónomas que han identificado como prioritario el sector aeronáutico y que van a recibir fondos de la UE, al objeto de alinear sus estrategias. Se trata de evitar duplicidades en las ocho regiones españolas donde la aeronáutica es vector de crecimiento. TEDAE ve conveniente concentrar estas iniciativas regionales para ordenar la especialización tecnológica, evitando duplicidades así como también la omisión de nuevas tecnologías que pudieran ser de interés. Lo que sería sin duda una forma madura de aprovechar los fondos europeos y generar, con ello, una cadena de suministro que nos sitúe en mejor posición para ganar contratos en el futuro.

Qué mejor forma de resumir lo que esta guía representa que las palabras de un aviador, Saint-Exupéry: el mundo entero, dejó dicho, se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va.